La madre ordenará
esta lectura a su hija
A LOS LIBERTINOS1
Voluptuosos de todas las edades Y de todos los sexos, a vosotros solos ofrezco esta
obra: nutríos de sus principios, que favorecen vuestras pasiones; esas pasiones,
de las que fríos e insulsos moralistas os hacen asustaros, no son sino los medíos
que la naturaleza emplea para hacer alcanzar al hombre los designios que sobre él
tiene; escuchad sólo esas pasiones deliciosas, su órgano es el único que debe conduciros
a la felicidad.
Mujeres lúbricas, que la voluptuosa Saint Ange sea vuestro modelo; a ejemplo suyo
despreciad cuanto contraría las leyes divinas del placer, que la encadenaron toda
su vida.
Muchachas demasiado tiempo contenidas en las ataduras absurdas y peligrosas
de una virtud fantástica y de una religión repugnante, imitad a la ardiente Eugenia;
destruid, pisotead, con tanta rapidez como ella, todos los preceptos ridículos inculcados
por imbéciles padres.
Y a vosotros, amables disolutos, vosotros que desde vuestra juventud no tenéis
más freno que vuestros deseos ni otras leyes que vuestros caprichos, que el cínico
Dolmancé os sirva de ejemplo; id tan lejos como él si como él queréis recorrer todos
los caminos de flores que la lubricidad os prepara; a enseñanza suya, convenceos
de que sólo ampliando la esfera de sus gustos y de sus fantasías y sacrificando todo a
la voluptuosidad es como el desgraciado individuo conocido bajo el nombre de hombre y
arrojado a pesar suyo sobre este triste universo, puede lograr sembrar algunas rosas en
las espinas de la vida.
Sociedad del:
02 febrero 2009
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